El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Tal y como se ha indicado, los locos conocen correctamente el caso individual presente y también algunos pasados, pero desconocen la conexión, las relaciones, y por eso yerran y desvarían; y este es justamente su punto de contacto con el individuo genial: pues también este, debido a que abandona el conocimiento de las relaciones conforme al principio de razón para ver y buscar en las cosas solamente sus ideas, para captar su verdadera esencia expresada intuitivamente y respecto de la cual una cosa representa toda su especie y, como dice Goethe, un caso vale por mil: por todo eso el individuo genial pierde de vista el conocimiento de la conexión de las cosas: el objeto individual de su contemplación, o el presente captado por él con desmesurada vivacidad, aparecen a una luz tan clara que, por así decirlo, los restantes miembros de la cadena a la que aquellos pertenecen quedan a oscuras; y esto da lugar a fenómenos que tienen una semejanza desde hace tiempo reconocida con los de la locura. Lo que en la cosa individual presente existe de manera meramente imperfecta y debilitada por modificaciones, la forma de consideración del genio lo eleva a la idea, a la perfección: él ve, pues, extremos y precisamente por eso su obrar cae en extremos: no sabe encontrar la justa medida, le falta la sobriedad y el resultado es el ya mencionado. Él conoce perfectamente las ideas pero no los individuos. Por eso, como se ha observado, un poeta puede conocer en profundidad al hombre pero muy mal a los hombres; es fácil de embaucar y supone un juego en manos del astuto.