El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Puesto que las ideas que son llevadas por la arquitectura a una clara intuición son los grados inferiores de objetividad de la voluntad y, por consiguiente, la importancia objetiva de lo que la arquitectura nos revela es relativamente exigua, el placer estético en la visión de un edificio bello y con iluminación favorable no se encontrará tanto en la captación de la idea como en el correlato subjetivo que se establece con esa captación; es decir, consistirá preferentemente en que en esa visión el espectador se desata de la forma cognoscitiva del individuo, la cual sirve a la voluntad y se rige por el principio de razón, y se eleva a la del puro e involuntario sujeto del conocer; consistirá, pues, en la contemplación misma liberada de todos los sufrimientos del querer y la individualidad. — En este respecto, el opuesto de la arquitectura y el otro extremo en la serie de las bellas artes es el drama, que trae al conocimiento las ideas más significativas, por lo que en el placer estético que produce predomina el aspecto objetivo.
La arquitectura se distingue de las artes plásticas y la poesía en que no ofrece una copia sino la cosa misma: no reproduce, como aquellas, la idea conocida, prestándole el artista sus ojos al espectador, sino que aquí el artista simplemente dispone el objeto para el espectador, le facilita la captación de la idea llevando el objeto individual real a una clara y completa expresión de su esencia.