El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Que la voluntad se afirma a sà misma significa: cuando en su objetividad, es decir, en el mundo y la vida, se le ofrece completa y claramente su propio ser como representación, ese conocimiento no obstaculiza en modo alguno su querer sino que precisamente esa vida asà conocida es querida por ella, como antes sin conocimiento y en forma de ciego afán, ahora con conocimiento, consciente y reflexivamente. — Lo contrario de eso, la negación de la voluntad de vivir, se muestra cuando a partir de este conocimiento la voluntad encuentra su fin, dado que entonces los fenómenos individuales conocidos no actúan ya como motivos del querer, sino que todo el conocimiento de la esencia del mundo, que refleja la voluntad y resulta de la captación de las ideas, se convierte en aquietador de la voluntad, y asà esta se suprime libremente. Este concepto totalmente desconocido y difÃcil de comprender en esa expresión general se hará claro —asà lo espero— con la siguiente descripción de los fenómenos, aquà modos de conducta, en los que se expresa, por un lado, la afirmación en sus distintos grados y, por otro, la negación. Pues ambas nacen del conocimiento, pero no del conocimiento abstracto que se expresa en palabras, sino de un conocimiento vivo que no se expresa más que en la acción y la conducta, y que es independiente de los dogmas que en cuanto conocimientos abstractos ocupan aquà a la razón. Mi propósito no puede ser más que describir ambas y llevarlas a un claro conocimiento de la razón, no prescribir o recomendar una u otra, lo cual serÃa tan necio como inútil, ya que la voluntad en sà misma es absolutamente libre, se determina exclusivamente por sà sola y no existe para ella ninguna ley. — Pero ante todo, y antes de pasar a la mencionada discusión, hemos de examinar y definir con más exactitud esa libertad y su relación con la necesidad; y luego también, en relación con la vida, cuya afirmación y negación constituye nuestro problema, efectuaremos algunas consideraciones generales referentes a la voluntad y su objeto; con todo esto haremos más fácil el conocimiento que nos proponemos acerca del significado ético de las conductas en su esencia Ãntima.