El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Dado que, como se ha dicho, todo este escrito no es más que el desarrollo de un pensamiento único, de ahà se sigue que todas sus partes tienen la más Ãntima conexión entre sÃ; y no solamente está cada una en relación necesaria con la que le precede inmediatamente, de modo que sea esta la única que se supone presente al lector, como ocurre con todas las filosofÃas que consisten simplemente en una serie de deducciones; sino que cada parte de toda la obra está relacionada con todas las demás y las supone, por lo que se requiere que el lector no solo recuerde la que precede inmediatamente sino todas las anteriores, de modo que sea capaz de vincularlas a lo que tiene presente en cada momento por mucho que haya en medio; un exigencia esta que también Platón planteaba al lector debido a los sinuosos laberintos de sus diálogos, que solo tras largos episodios retomaban el pensamiento principal que con ellos se habÃa esclarecido. En nuestro caso esa exigencia resulta necesaria porque la descomposición de nuestro pensamiento único en varias consideraciones, aunque es el único medio de transmitirlo, no es esencial a él sino una simple forma artificial. La separación de cuatro puntos de vista en cuatro libros y la cuidadosa vinculación de lo que es afÃn y homogéneo sirven para facilitar la exposición y su comprensión: pero la materia no admite un avance en lÃnea recta como el de la historia, sino que hace necesaria una exposición más enredada y por eso mismo un estudio repetido del libro, que es lo único con lo que se esclarece la conexión de cada parte con todas las demás y se iluminan recÃprocamente todas juntas haciéndose totalmente claras[221].