El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Hemos conocido hace tiempo que esa aspiración que constituye el núcleo y el en sí de todas las cosas es lo mismo que en nosotros, donde se manifiesta con la máxima claridad y a la luz de la plena conciencia, se llama voluntad. A su obstaculización por un impedimento que se interpone entre ella y su eventual fin la llamamos sufrimiento; en cambio, a la consecución del fin, satisfacción, bienestar o felicidad. También podemos transferir esas denominaciones a aquellos fenómenos del mundo inconsciente que son más débiles en el grado pero idénticos en la esencia. A estos los vemos inmersos en un continuo sufrimiento y sin dicha duradera. Pues toda aspiración nace de una carencia, de la insatisfacción con el propio estado, así que es sufrimiento mientras no se satisfaga; pero ninguna satisfacción es duradera sino que más bien es simplemente el comienzo de una nueva aspiración. En todas partes vemos la aspiración obstaculizada de diversas formas y combatiendo, es decir, en forma de sufrimiento: ningún fin último del ansia, luego ningún límite ni fin del sufrimiento.