El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Lo que no descubrimos en la naturaleza inconsciente más que agudizando la atención y con esfuerzo nos sale al paso claramente en la naturaleza cognoscente, en la vida animal, cuyo constante sufrimiento es fácil de demostrar. Pero quisiéramos, sin detenernos en ese grado intermedio, dirigirnos allá donde todo resalta con la mayor claridad iluminado por el más claro conocimiento: en la vida del hombre. Pues asà como el fenómeno de la voluntad se hace más perfecto, también el sufrimiento se vuelve cada vez más visible. En la planta no hay todavÃa sensibilidad, luego tampoco dolor: un cierto grado muy pequeño de ambos se encuentra en los animales inferiores, en los infusorios y radiados: incluso en los insectos la capacidad de sentir y sufrir es todavÃa limitada: solo con el completo sistema nervioso de los vertebrados aparece en grado superior, y más alto cuanto más se desarrolla la inteligencia. Asà pues, en la misma medida en que el conocimiento alcanza la claridad y aumenta la conciencia, crece también el tormento que, por consiguiente, llega a su más alto grado en el hombre y tanto más cuanto más claramente conoce y más inteligente es: aquel en el que vive el genio es el que más sufre. En este sentido, esto es, respecto del grado del conocimiento en general y no el mero saber abstracto, entiendo y uso aquà aquel aforismo del Eclesiastés: Qui auget scientiam, auget et dolorem[238]. — Esta exacta relación entre el grado de la conciencia y el del sufrimiento lo ha expresado con gran belleza a través de una representación intuitiva y manifiesta, un dibujo de aquel pintor filosófico o filósofo pintor, Tischbein. La mitad superior del dibujo representa unas mujeres a las que les han secuestrado sus hijos y que en distintos grupos y posturas expresan de muchas formas su profundo dolor de madres, angustia y desesperación; la mitad inferior del dibujo muestra, en una disposición y agrupación iguales, unas ovejas a las que el pastor les ha quitado los corderos: de modo que a cada cabeza y postura humanas de la mitad superior le corresponde abajo un análogo animal, y se ve claramente cómo es el dolor posible en la vaga conciencia animal frente al violento tormento que solo se hizo posible con la claridad del conocimiento y la lucidez de la conciencia.