El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I La máxima recompensa que aguarda a las acciones más nobles y a la completa resignación, reservada también a la mujer que durante siete vidas sucesivas murió voluntariamente en la pira funeraria de su esposo, como también al hombre cuya boca pura nunca ha dicho una mentira, esa recompensa solo la puede expresar negativamente el mito en el lenguaje de este mundo, con la frecuente promesa de no volver a renacer: non adsumes iterum existentiam apparentem[284]: o, como lo expresan los budistas, que no dan validez a los Vedas ni a las castas: «Llegarás al Nirvana, esto es, a un estado en el que no hay cuatro cosas: nacimiento, vejez, enfermedad y muerte».
Nunca se ha acercado ni se acercará tanto un mito a una verdad filosófica asequible para pocos, como esa vieja doctrina del pueblo más noble y antiguo, en el que, aunque degenerada hoy en muchos puntos, domina aún como creencia popular generalizada y tiene una clara influencia en la vida hoy como hace cuatro mil años.