Parerga y paralipomena II

Parerga y paralipomena II

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero además, la ventaja de un hombre de genio frente a los demás no se limita a la actividad de sus fuerzas superiores. Antes bien, así como un hombre extraordinariamente bien constituido, ágil y ligero ejecuta todos sus movimientos con enorme facilidad y hasta con comodidad, ya que se complace inmediatamente en la actividad para la que está tan especialmente bien dotado y por eso a menudo la realiza sin objeto; y así como, además, no solo realiza como equilibrista o como bailarín los saltos que ningún otro puede dar sino que también en los fáciles pasos de baile que los otros también hacen, e incluso en el simple caminar, se delata siempre su infrecuente elasticidad y agilidad, — del mismo modo un espíritu verdaderamente superior no solo producirá pensamientos y obras que jamás podrían salir de ningún otro, y no solo en eso mostrará su grandeza, sino que, al ser el conocer y pensar una actividad natural y fácil para él, se complacerá siempre en ella; por eso lo más sencillo, aunque también alcanzable para otros, él lo comprenderá con más facilidad, rapidez y acierto que ellos, por lo que siempre tendrá una viva alegría inmediata en cada conocimiento conseguido, cada problema resuelto y cada pensamiento ingenioso, sean propios o ajenos; de ahí que también su espíritu esté continuamente activo sin finalidad ulterior y se convierta así en una fuente continua de placer; de modo que nunca le puede acechar el aburrimiento, ese continuo demonio del hombre corriente. A eso se añade que las obras maestras de los grandes espíritus precedentes o contemporáneos en realidad no existen plenamente más que para él. La mente vulgar, es decir, mala, se complace con un gran producto del espíritu que se le recomienda, más o menos como el que tiene gota con un baile; si bien este acude por conveniencia y aquel lo lee por no quedarse atrás: pues Labruyére tiene toda la razón cuando dice: tout l’esprit qui est au monde est inutile à celui qui n’en a point[110]. — Además, todos los pensamientos del hombre de ingenio o del genial son a los del hombre corriente, aun cuando en esencia sean los mismos, lo que los cuadros pintados con colores vivos y ardientes a los simples bosquejos o a los cuadros iluminados con débiles aguadas. — Todo esto pertenece a la recompensa del genio, a su compensación por una existencia solitaria en un mundo heterogéneo e inadecuado para él. Y porque toda grandeza es relativa, da igual que diga que Cayo ha sido un gran hombre, o que Cayo ha tenido que vivir entre gentecillas miserables: pues Brobdingnak y Liliput solo difieren en el punto de partida. Por eso, tan grande, admirable y entretenido como parezca el autor de obras inmortales a su larga posteridad, así de insignificantes, miserables e insoportables le habrán de parecer a él los demás hombres mientras viva. Eso he querido decir al afirmar[111] que si de la base de la torre hasta la cima hay trescientos pies, seguro que de la cima a la base también hay justamente trescientos pies[112].


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker