Parerga y paralipomena II

Parerga y paralipomena II

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tampoco lo es directamente el propio deleite: pues este casi es superado por el enorme esfuerzo. Se trata más bien de un instinto de clase totalmente peculiar, en virtud del cual el individuo genial es impulsado a expresar su contemplación y su sentimiento en obras duraderas sin ser consciente de otro motivo ulterior. Visto en conjunto, eso ocurre por la misma necesidad con la que el árbol da sus frutos y no requiere nada externo más que un suelo en el que el individuo pueda brotar. Considerado más de cerca, es como si en tal individuo la voluntad de vivir, en cuanto espíritu de la especie humana, se hiciera consciente de haber alcanzado aquí, por una casualidad infrecuente y durante un breve intervalo de tiempo, una mayor claridad del intelecto; y entonces trataría de lograr para toda la especie, que es de hecho la esencia más propia de ese individuo, al menos los productos o resultados de aquel claro contemplar y pensar, a fin de que la luz que de ahí surge pudiera después penetrar beneficiosamente en la oscuridad y en el letargo de la conciencia humana vulgar. De aquí nace, pues, aquel instinto que impulsa al genio a completar sus obras con el mayor esfuerzo y sin consideración a la recompensa, el aplauso o el interés, sino más bien desatendiendo el cuidado de su bienestar personal, infatigable y solitario; un instinto que le lleva a pensar más en la posteridad que en su época, la cual solo podría extraviarle; porque aquella es una parte mucho mayor de la especie y porque los pocos que son capaces de juzgar aparecen aisladamente en el curso del tiempo. Con el genio ocurre la mayoría de las veces lo que Goethe expresa en la queja de su artista:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker