Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En consecuencia, la idea fundamental de convertir la gravitación, conocida inmediatamente para nosotros solo como peso, en la fuerza que mantiene unido el sistema planetario, es tan sumamente relevante por la importancia de las consecuencias vinculadas a él, que la investigación de su origen no merece ser suprimida como irrelevante; además, deberíamos esforzarnos al menos en ser justos en cuanto posteridad, ya que en cuanto contemporáneos lo somos tan pocas veces.
Es sabido que, cuando Newton publicó en 1686 sus Principia, Robert Hooke elevó un sonoro grito acerca de su prioridad en la idea fundamental; como también que sus amargas reclamaciones y las de otros arrancaron a Newton la promesa de mencionarlos en la primera edición completa de los Principia, 1687, cosa que hizo en un escolio a la parte I, proposición 4, corolario 6, de la forma más lacónica posible, a saber, in parenthesi: «ut seorsum collegerunt etiam nostrates Wrennus, Hookius et Hallaeus»[174].