Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Además, hay una gran cantidad de hechos que contradicen la interpretación de Scherffer. AsÃ, por ejemplo, de antemano no es verdad que, por mirar de forma sostenida el primer color, el ojo se vuelva insensible a él, y ello en tal medida que después no pueda ni siquiera percibirlo en el blanco: pues de hecho ve ese primer color con toda claridad hasta el momento en que pasa de él al blanco. — Por otra parte, es una conocida experiencia que cuando más clara y fácilmente vemos los colores fisiológicos es por la mañana nada más despertar: pero es precisamente entonces cuando el ojo está en la plenitud de sus fuerzas debido al largo descanso, es decir, cuando menos se presta a fatigarse por contemplar durante algunos segundos un color y a volverse insensible a él. — Finalmente, es una mala circunstancia el que para ver un color fisiológico no necesitemos mirarlo sobre una superficie blanca: cualquier superficie incolora es idónea para ello, la mejor es una gris e incluso basta con una negra. ¡Y hasta con los ojos cerrados vemos los colores fisiológicos!