Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Sin embargo, mientras mi ética sigue siendo ignorada por los profesores, en las universidades prevalece el principio moral kantiano; y entre sus diversas formas, la preferida es ahora la de la «dignidad del hombre». La vacuidad de la misma la he expuesto ya en mi tratado Sobre el fundamento de la moral § 8, p. 169 [2.a ed., p. 166]. De ahí que con esto sea suficiente. Si se preguntara en qué se basa esa supuesta dignidad del hombre, la respuesta inmediata sería que en su moralidad. Así que la moralidad se basa en la dignidad y la dignidad en la moralidad. — Pero al margen de eso, me parece que a un ser de voluntad tan pecadora, de espíritu tan limitado y de cuerpo tan vulnerable y débil como el hombre, el concepto de la dignidad no se le puede aplicar más que en un sentido irónico:
Quid superbit homo? cujus conceptio culpa,
Nasci poena, labor vita, necesse mori![211]