Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Filatetes. ¡Mira a tu alrededor! Lo que grita: «Yo, yo quiero existir» no eres tú solo sino todo, absolutamente todo lo que tiene siquiera un vestigio de conciencia. Por consiguiente, ese deseo tuyo es justo lo que no es individual sino común a todos sin distinción: no brota de la individualidad sino de la existencia en general, es esencial a todo lo que existe, de hecho es aquello por lo cual existe y en consecuencia se satisface con la existencia en general, que es lo único a lo que se refiere, y no exclusivamente con una determinada existencia individual; porque no está dirigido a esta, a pesar de que siempre lo aparenta, ya que no puede llegar a hacerse consciente más que en un ser individual y, por eso parece siempre referirse únicamente a él. Sin embargo, eso es una mera apariencia a la que se adhiere la perplejidad del individuo, pero que la reflexión puede destruir y liberándonos de ella. En efecto, lo que con tanto ímpetu reclama la existencia es solo de forma mediata el individuo; inmediata y verdaderamente es la voluntad de vivir en general, que es una y la misma en todo. Dado que la existencia misma es su libre obra y hasta su mero reflejo, no se le puede escapar: pero con la existencia en general se satisfará provisionalmente, en la medida en que ella, la eterna insatisfecha, se pueda satisfacer. Las individualidades le dan igual: en realidad no habla de ellas, aun cuando así le parezca al individuo, que solamente en sí mismo percibe la voluntad de forma inmediata. Ello da lugar a que esta vele por esa existencia suya con un cuidado que en otro caso no tendría, y que justo así asegure la conservación de la especie. De ahí resulta que la individualidad no es una perfección sino una limitación: por eso liberarse de ella no es una pérdida sino una ganancia. Así que abandona una preocupación que te parecería verdaderamente pueril y absolutamente ridicula si conocieras tu propia esencia plenamente y hasta el fondo: como la universal voluntad de vivir que tú eres.