Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En sà mismo el conocimiento es indoloro. El dolor afecta únicamente a la voluntad y consiste en su impedimento, obstáculo o estorbo: no obstante, se requiere que ese impedimento esté acompañado por el conocimiento. En efecto, asà como la luz solo puede alumbrar el espacio cuando existen objetos para reflejarla; asà como el tono necesita la resonancia y el eco en general no se oye de lejos si las ondas del aire que vibra no se rompen en cuerpos duros —por eso resulta manifiestamente débil en las cimas de las montañas aisladas, e incluso un canto hace poco efecto al aire libre—: del mismo modo, para que el obstáculo de la voluntad sea sentido como dolor ha de estar acompañado del conocimiento, que sin embargo es en sà mismo ajeno a todo dolor.