Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En la temprana juventud nos sentamos ante la vida que tenemos por delante igual que niños ante la escena teatral, esperando con alegrÃa y excitación las cosas que han de venir. Es una suerte que no sepamos lo que realmente llegará. Pues a quien lo sabe en ocasiones los niños le pueden parecer delincuentes inocentes que están condenados, no a la muerte, sino a la vida, aun cuando no hayan oÃdo aún el contenido de su sentencia. — Sin embargo, todos desean para sà una edad avanzada, es decir, un estado en el que se dice: «Hoy es malo, y cada dÃa será peor, — hasta que llegue lo peor de todo».
Si nos representamos, en la medida en que ello sea posible de forma aproximada, la suma de necesidades, dolores y sufrimientos que el Sol ilumina en su curso, admitiremos que serÃa mucho mejor que el fenómeno de la vida no se pudiera provocar en la Tierra más que en la Luna sino que, al igual que en esta, también en aquella la superficie se encontrase en estado cristalino. —