Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Demófeles. Yo, sin embargo, creo que lo hará bastante a menudo; sobre todo, si su influencia actúa ya a través del medio de la costumbre, de modo que el hombre se estremece enseguida ante los grandes delitos. La primera impresión queda grabada. Piensa, por ejemplo, cuántos hombres, en concreto de la nobleza, cumplen la palabra dada a menudo con grandes sacrificios, determinados únicamente porque en la niñez el padre, con gesto serio, les habÃa dicho a menudo: «Un hombre de honor —o un gentleman, o un caballero— mantiene siempre y de forma inviolable su palabra».
Filatetes. Sin una cierta probitas innata eso tampoco funciona. No puedes atribuir a la religión lo que es consecuencia de la bondad de carácter innata, en virtud de la cual su compasión hacia aquel que sufrirÃa el crimen le retiene de él. Ese es el auténtico motivo moral y, en cuanto tal, independiente de todas las religiones.