Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Demófeles. Pero incluso él actúa raras veces en la gran masa sin el ropaje de motivos religiosos, que en todo caso lo refuerzan. Sin embargo, aun sin esa base natural los motivos religiosos por sà solos impiden con frecuencia los crÃmenes: y tampoco nos puede asombrar que eso ocurra con el pueblo, cuando vemos que incluso gente muy culta está a veces bajo la influencia, no ya de motivos religiosos, que se basan siempre en la verdad al menos alegóricamente, sino incluso de la más absurda superstición; y se de jan guiar por ella durante toda la vida; por ejemplo, no emprenden nada en viernes, no se sientan trece a la mesa u obedecen a omina casuales como lo hace el pueblo. No eres capaz de hacerte suficiente cargo de la gran limitación de los espÃritus rudos: dentro de ellos está oscuro, sobre todo cuando, como ocurre con demasiada frecuencia, el fundamento lo forma un corazón malo, injusto y malvado. A tales hombres, que constituyen la gran mayorÃa de la especie, de momento hay que guiarlos y refrenarlos como se pueda, y se hace con motivos realmente supersticiosos hasta que se vuelven sensibles a otros más acertados y mejores. Del efecto directo de la religión da testimonio, por ejemplo, el hecho de que a menudo, en concreto en Italia, un ladrón haga restituir lo robado por medio de su confesor, ya que esa es la condición que este le impone para absolverle. Luego pienso también en el juramento, en el que la religión muestra la influencia más clara, bien sea porque ahà el hombre se ve instalado explÃcitamente en el punto de vista de un simple ser moral y apelado solemnemente en cuanto tal —asà parece que lo toman en Francia, donde la fórmula del juramento es simplemente je le jure, y asà lo toman los cuáqueros, por cuanto su solemne sà o no se admite en lugar del juramento—; o bien sea que cree realmente en la pérdida de su salvación eterna, expresada por él en el juramento: una creencia esta que no hace sino revestir aquel primer sentimiento. En cualquier caso, las representaciones religiosas son el medio de despertar y evocar su naturaleza moral. Con cuánta frecuencia se han aceptado en un principio falsos juramentos pero cuando se ha entrado en el tema se han rechazado de repente; con lo que entonces la verdad y el derecho han logrado la victoria.