Parerga y paralipomena II

Parerga y paralipomena II

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Novena estratagema: la desviación. Cuando en el desarrollo de la disputa uno observa que está fracasando y que el contrario va a triunfar, a veces intenta prevenir esa contrariedad mediante una mutatio controversiae[60], es decir, desviando la discusión a otro tema, en particular a algún asunto accesorio, o en caso necesario incluso dando un salto a él. Entonces intenta introducirlo en el oponente para impugnarlo y convertirlo en tema de controversia en lugar del asunto original; de modo que el oponente ha de abandonar su triunfo inminente para volverse hacia ese tema. Mas si por desgracia uno ve que también aquí se le ofrece enseguida un poderoso contra-argumento, entonces vuelve a hacer exactamente lo mismo y salta de nuevo a otra cosa: y eso se puede repetir diez veces en un cuarto de hora, si es que el contrario no pierde la paciencia. La forma más hábil de llevar a cabo estas desviaciones estratégicas es desplazando la controversia de forma inadvertida y progresiva hacia algo afín al tema en cuestión y que en lo posible se refiera a él, pero en otro respecto. Ya menos sutil es mantener únicamente el sujeto de la tesis pero poner sobre el tapete otras relaciones suyas que no tienen nada que ver con lo que se habla; por ejemplo, cuando al hablar del budismo de los chinos se pasa a sus negocios de té. Pero si ni aun eso es factible, uno se vale de alguna expresión empleada casualmente por el oponente para vincular a ella una nueva controversia y así apartarse de la antigua: por ejemplo, el oponente se ha expresado así: «Justo aquí se halla el misterio de la cuestión»; entonces uno interviene rápidamente: «Bueno, si usted habla de misterios y mística, entonces no soy su hombre: pues por lo que a eso respecta…», etc., y así se conquista el ancho campo. Pero si ni para eso se le ofrece oportunidad, entonces ha de ponerse manos a la obra con osadía aún mayor y saltar repentinamente a un asunto totalmente ajeno, acaso diciendo: «Sí, y así afirmó usted hace poco…», etc. — De entre todas las tretas de las que se sirven los disputantes fraudulentos, la mayoría de las veces instintivamente, la desviación es en general la más apreciada y usada, y resulta casi ineludible en cuanto caen en apuros.


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