Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En cambio, en la ejecución de la obra, en la que el fin es comunicar y representar lo así conocido, la voluntad puede y hasta tiene que estar de nuevo en acción, precisamente porque existe un fin: en consecuencia, vuelve a imperar el principio de razón, conforme al cual se disponen adecuadamente los medios y fines artísticos. Así, donde el pintor se ocupa de la corrección del dibujo y el tratamiento de los colores, el poeta se encarga de la disposición del plan y luego de la expresión y la métrica.