Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Se puede admitir, aunque un sentido puramente musical no lo exige, que al puro lenguaje de los sonidos, aun siendo autosuficiente y no necesitando ayuda, se le asocien y pongan palabras o incluso una acción ejecutada mediante la intuición, a fin de que nuestro intelecto intuitivo y reflexivo, al que no le gusta estar totalmente ocioso, obtenga asà una ocupación fácil y análoga; de este modo, la atención se fija con más firmeza a la música y la sigue. Y al mismo tiempo, a lo que los sonidos dicen en su lenguaje universal y no imaginativo del corazón se le da una imagen intuitiva, algo asà como un esquema o un ejemplo para un concepto general: de hecho, tales cosas incrementan la impresión de la música. No obstante, eso deberÃa mantenerse dentro de los lÃmites de la máxima simplicidad, ya que de lo contrario se actúa directamente en contra de los fines principales de la música.