Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II De todos los poetas italianos mi preferido es Petrarca. Ningún poeta del mundo le ha superado jamás en la profundidad e intimidad del sentimiento y en la inmediata expresión del mismo, que llega directamente al corazón. De ahà que sus sonetos, triunfos y canciones me gusten sin comparación más que las fantásticas farsas de Ariosto y las atroces caricaturas de Dante. El flujo natural de su discurso, que sale directamente del corazón, me habla de una forma totalmente distinta al estudiado y hasta afectado laconismo de Dante. Siempre ha sido y seguirá siendo el poeta de mi corazón. El hecho de que la eximia «actualidad» se atreva a hablar de Petrarca en tono despectivo me refuerza en mi juicio. Como prueba superflua de ello se puede también comparar a Dante y Petrarca asà como en ropa de andar por casa, es decir, en la prosa, confrontando los hermosos libros de Petrarca De vita solitaria, De contemtu mundi, Consolatio utriusque fortunae etc., repletos de pensamiento y verdad, como también sus cartas, con la estéril y aburrida escolástica de Dante. — Por último, Tasso no me parece digno de tomar el cuarto puesto junto a los tres grandes poetas de Italia. Intentemos ser justos como posteridad, aunque no seamos capaces de serlo como contemporáneos.