Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II A las esenciales imperfecciones de la historia antes mencionadas se añade además que ClÃo, la musa de la historia, está tan plenamente infectada de la mentira como una prostituta callejera de la sÃfilis. La reciente investigación histórico-crÃtica se esfuerza en curarla, pero con sus medios locales solamente vence algunos sÃntomas aislados que brotan aquà o allá; además, a veces circula en ella un cierto curanderismo que empeora el mal. Lo mismo ocurre más o menos con toda historia — con excepción de la sagrada, como es evidente. Creo que los acontecimientos y personas de la historia se asemejan a los reales de forma aproximada, igual que se parecen la mayorÃa de los retratos de los escritores que aparecen en los grabados de las portadas a los autores mismos: solamente en la silueta, de modo que poseen una débil semejanza, a menudo alterada por un rasgo falso, y a veces no tienen ninguna.