Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II se les deberÃa restregar en la nariz, a diario y sin miramientos, a los chapuceros de la poesÃa y también de todas las demás disciplinas elevadas[495]. Ellos son la mala hierba que no deja crecer el trigo con el fin de cubrirlo todo ella misma; por eso ocurre lo que describe con originalidad y belleza Feuchtersieben, fallecido prematuramente:
«¡Y sin embargo —exclaman insolentes—
Nada se está haciendo, nada se ha hecho!»
Y entretanto la gran obra
Madura en silencio.
Ahora aparece: nadie la ve,
Nadie la oye entre los gritos.
Con resignada tristeza
Pasa calladamente de largo[496].