Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En cambio, en el «qué» lo peculiar se encuentra en el sujeto. Los objetos pueden ser asequibles y conocidos por todos los hombres: pero la forma de comprenderlos, el «qué» del pensamiento, es el que otorga aquí el valor y se encuentra en el sujeto. Por eso, si un libro es excelente y sin igual en ese aspecto, también lo es su autor. De ahí se sigue que el mérito de un escritor que merezca ser leído es tanto mayor cuanto menos se debe a la materia y, por ello, incluso cuanto más conocida y trillada se encuentra esta. Así, por ejemplo, los tres grandes trágicos griegos han trabajado en su totalidad la misma materia.
Así pues, cuando un libro es famoso hay que distinguir si lo es por la materia o por la forma.
Hombres totalmente corrientes y triviales pueden producir libros muy importantes en virtud de su materia, simplemente con que esta les resulte accesible: por ejemplo, descripciones de países remotos, de fenómenos naturales raros, de experimentos organizados, o historias de las que han sido testigos o cuyas fuentes se han tomado el tiempo y la molestia de investigar y estudiar de manera especial.