Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II De todo eso se infiere que cada vez que se aprende una lengua extranjera se forman nuevos conceptos para dar significado a nuevos signos; que se separan conceptos que en otros casos formaban colectivamente un concepto más amplio, es decir, más impreciso, porque solo existÃa una palabra para ellos; que se descubren relaciones que hasta entonces no se conocÃan, porque la lengua extranjera designa el concepto con un tropo o metáfora que es peculiar a ella; que, en consecuencia, por medio de la nueva lengua aprendida se presentan a la conciencia infinidad de matices, semejanzas, diferencias y relaciones de las cosas; y que asà se obtiene una visión más variada de todas ellas. De ahà se sigue que en cada lenguaje se piensa de manera diferente, por lo que con el aprendizaje de cada uno de ellos nuestro pensamiento obtiene una nueva modificación y tonalidad; que, por consiguiente, el poliglotismo, junto a sus muchas ventajas indirectas, es también un medio directo de formación del espÃritu, por cuanto corrige y perfecciona las opiniones mediante la variedad y matización conceptuales que se suscitan, al tiempo que incrementa la agilidad del pensamiento, ya que al aprender varios lenguajes el concepto se desvincula cada vez más de la palabra. Las lenguas antiguas tienen un rendimiento incomparablemente mayor que las modernas debido a la gran diferencia respecto de las nuestras, diferencia que no permite que traduzcamos palabra por palabra sino que exige que refundamos todo nuestro pensamiento y lo vertamos en otro molde. (Esa es una de las muchas razones de que sea importante aprender lenguas antiguas.) Si se me permite una metáfora quÃmica, mientras que traducir de un lenguaje moderno a otro requiere a lo sumo que el periodo a traducir se descomponga en sus elementos próximos y se vuelva a componer a partir de ellos, la traducción al latÃn exige a menudo la descomposición en sus elementos remotos y últimos (el puro contenido de pensamiento) a partir del cual se vuelve a generar en formas totalmente distintas; de modo que, por ejemplo, lo que allá se expresa con sustantivos se expresa aquà con verbos o viceversa, y asà sucesivamente. El mismo proceso tiene lugar al traducir de las lenguas antiguas a las modernas; de donde se puede inferir el conocimiento tan remoto de los autores antiguos que se puede adquirir con tales traducciones.