Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Los hombres de escasas capacidades tampoco dominarán con facilidad una lengua extranjera: aprenden las palabras, pero siempre las usan exclusivamente en el significado de su equivalente aproximado en su lengua materna, al tiempo que conservan los giros y frases peculiares a esta. No son capaces de apropiarse del espÃritu de la lengua extranjera; eso se debe a que su pensamiento no se realiza por sus propios medios sino que en su mayor parte está tomado en préstamo de la lengua materna, cuyas frases y giros corrientes sustituyen en ellos a los propios pensamientos; de ahà que en su propia lengua no se sirvan nunca más que de formas de hablar gastadas (hackney’d phrases; phrases banales), combinadas con tal torpeza que se nota lo imperfecta que es la conciencia que tienen de su sentido y lo poco que su pensamiento trasciende las palabras, de modo que no es mucho más que una palabrerÃa de papagayo. Por la razón opuesta, la originalidad de los giros y la adecuación individual de cada expresión que uno usa constituyen un sÃntoma infalible de un espÃritu superior.