Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II El hombre que no sabe latÃn se asemeja al que se encuentra en un hermoso entorno cuando hay niebla: su horizonte es muy limitado: solo ve con claridad lo más próximo y pocos pasos más adelante se pierde en lo indefinido. Sin embargo, el horizonte del latinista es muy amplio, alcanzando los siglos modernos, la Edad Media y la Antigüedad. — Por supuesto, el griego, o incluso el sánscrito, amplÃan todavÃa más el horizonte de manera considerable. — El que no sabe latÃn pertenece al pueblo, aun cuando sea un gran virtuoso de las máquinas eléctricas y tenga en el crisol el radical del ácido fluorhÃdrico.