Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En nuestros escritores, que no saben latÃn, no encontraréis pronto más que oficiales de barbero parlantes. Ya van por el buen camino con sus galicismos y sus giros que pretenden ser fáciles. Os habéis aliado con la vulgaridad, nobles germanos, y vulgaridad encontraréis. — ¡Una buena propaganda de la pereza y un semillero de la ignoranda son las edidones que ahora se publican de autores griegos, e incluso (horribile dictu[626]) latinos, con notas en alemán! ¡Qué infamia! ¿Cómo va a aprender latÃn el alumno, si se le habla siempre en la lengua materna? De ahà que fuera una buena regla el antiguo in schola nil nisi latine[627][628]. La gracia del asunto es que el señor profesor no escribe el latÃn con fluidez ni el alumno lo lee con fluidez; poneos como queráis. Asà que la pereza y su hija, la ignorancia, se cubren la una a la otra, y nada más. ¡Y es una vergüenza! El uno no ha aprendido nada y el otro nada quiere aprender. En nuestros dÃas el fumar cigarros y el politiqueo han desterrado a la erudición, del mismo modo que los libros de ilustraciones para niños grandes han sustituido a las revistas literarias.