Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Asà pues, él realiza ya la misma aplicación de aquella verdad que nuestros actuales materialistas nos han servido a menudo tomándola de la farmacia y la clÃnica, ya que es patente que incluso se ufanan de ello y, como antes se mostró, la consideran un resultado de la experiencia. — En cambio, aquel que, a la inversa, pretenda demostrar lo que solamente se puede saber a posteriori, por experiencia, charlatanea y se vuelve ridÃculo. Schelling y los schellingianos nos ofrecieron ejemplos aleccionadores de ese defecto cuando, como alguien expresó con mucha gracia, dispararon a priori a un blanco fijado a posteriori. Las producciones de ese género en Schelling se llegan a conocer con la máxima claridad en su Primer esbozo de una filosofÃa de la naturaleza. Ahà salta a la vista que él, de forma tácita y totalmente empÃrica, abstrae verdades generales a partir de la naturaleza presente ante nosotros y luego formula algunas expresiones sobre su Ãndole en conjunto. Con ellas procede como si se tratase de principios de la inteligibilidad de una naturaleza en general descubiertos a priori, de los que luego a su vez deduce felizmente el estado de cosas previamente descubierto que es su fundamento real; por consiguiente, demuestra a sus discÃpulos que la naturaleza no puede ser más que como es:
El filósofo, que entra
Y os demuestra que asà ha de ser[85].