Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Como divertido ejemplo de esa especie léase, en las páginas 96 y 97 del mencionado libro, la deducción a priori de la naturaleza inorgánica y de la gravedad. Me resulta igual que cuando un niño hace juegos de manos y yo veo claramente como hace desaparecer la bola bajo el cubilete donde después debo asombrarme de encontrarla. — Después de tales precedentes del maestro, no nos sorprenderá encontrar a sus discípulos aún largo tiempo en el mismo camino y ver como pretenden deducir a priori el proceder de la naturaleza a partir de vagos conceptos extraídos empíricamente —como, por ejemplo, el de forma ovalada o esférica— y conforme a bizcas analogías concebidas arbitrariamente, como animales con huevos, con caparazón, con abdomen, con tórax, y otras patrañas semejantes; cuando en sus rigurosas deducciones se ve claramente que siempre miran de reojo hacia lo que solo es cierto a posteriori y, sin embargo, violentan la naturaleza a menudo de forma manifiesta para modelarla conforme a aquellas extravagancias. — ¡Qué dignos se hallan frente a ellos los franceses con su honrado empirismo, empeñados declaradamente en aprender solo de la naturaleza e investigar su curso, y no en prescribirle leyes! Unicamente por la vía de la inducción han descubierto su división del mundo animal, tan profundamente concebida como acertada, que los alemanes no son capaces ni siquiera de apreciar; por eso la postergan a fin de poner de manifiesto su propia originalidad con ocurrencias peregrinas y oblicuas, como las antes mencionadas, y luego se admiran entre sí a causa de ellas, — esos agudos y justos enjuiciadores de los méritos intelectuales. ¡Qué suerte haber nacido en una nación así!