Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Aún está viva la torre de Babel
¡No pueden ponerse de acuerdo!
Cada hombre tiene su gusano
Y Copérnico el suyo[93].
A las contaminaciones del conocimiento causadas por la índole del sujeto dada de una vez por todas, por la individualidad, se añaden además las que proceden directamente de la voluntad y su ánimo provisional, es decir, del interés, las pasiones y los afectos del cognoscente. Para ponderar plenamente lo mucho de subjetivo que se añade a nuestro conocimiento, habría que ver más a menudo el mismo acontecimiento con los ojos de dos personas de distintos sentimientos e implicación. Puesto que eso no es posible, nos ha de bastar con observar lo diferentes que se nos presentan las mismas personas y objetos en distintas épocas, con diferentes estados de ánimo y en ocasiones diversas.