Vidas imaginarias
Vidas imaginarias Anduvo con velas desplegadas todo el dÃa y toda la noche, sin saber que viento lo impulsaba. Hacia el alba del segundo dÃa, habÃase amodorrado apoyado a la bitácora, muy molesto debido a su cuchillo y su espingarda, cuando fue despertado por el grito de: «¡Ah, de la chalupa!».
Y divisé a un tiro de cable el botalón de un navÃo que se balanceaba. Un hombre muy barbudo estaba en la proa. Una pequeña bandera negra flotaba en el mástil.
—¡Izad nuestro pabellón de muerte! —exclamó el Mayor Stede Bonnet.
Y al recordar que su tÃtulo era de las fuerzas de tierra, decidió ahà mismo tomar otro nombre, siguiendo ilustres ejemplos. Sin vacilación respondió entonces:
—¡Chalupa La Revanche, capitaneada por mÃ, capitán Thomas, con mis compañeros de fortuna!
Ante lo cual el hombre barbudo se echó a reÃr.
—¡Bien hablado, compañero! —dijo—. Podremos navegar en conserva. Y venid a beber un poco de ron a bordo de la Revanche de la Reine Anne.