El anticuario
El anticuario Asómese un momento para ver
la salvaje danza de las aguas,
que ahora se retiran y dejan espacio,
a las crecientes orillas;
para luego volver y contraer la escena,
estrechando el camino entre ellas.[87]
La información de Davie Dibble, que había causado la alarma general en Monkbarns, resultó ser totalmente cierta. La primera idea de sir Arthur y su hija fue salir a tomar la carretera de regreso a Knockwinnock; pero cuando llegaron al final del sendero, es decir, al camino que por un lado forma una especie de avenida hacia la casa de Monkbarns, vieron a Lovel caminando delante de ellos; avanzaba muy despacio, como buscando una oportunidad para acompañarlos. La señorita Wardour propuso inmediatamente a su padre que tomaran otra dirección. Como hacía buen tiempo, decidieron volver por la playa, que se extendía bajo una pintoresca cresta de piedra y que solía ser un paseo más agradable entre Knockwinnock y Monkbarns que la carretera.
Sir Arthur aceptó gustoso.
—Sería desagradable —dijo— que nos acompañara ese joven al que el señor Monkbarns se ha tomado la libertad de presentarnos.
