El anticuario
El anticuario Como el grifo, que avaro guarda su tesoro;
cuando el diestro Arimaspio su tesoro
le ha robado, los montes, y los llanos
con las alas, y rápido corre,
hasta arrancarlo a sus rapaces manos.
ParaÃso perdido[152]
Cuando terminaron su colación, sir Arthur reemprendió la explicación de los misterios de la varita, tema que habÃa discutido con anterioridad con Dousterswivel.
—Mi amigo Oldbuck estará ahora preparado, señor Dousterswivel, para escuchar con más respeto las historias que nos ha contado sobre los últimos descubrimientos de los hermanos de su asociación en Alemania.
—Ah, sirr Arthurr, no erra necesarrio hablarr a esos caballerros, pues es la falta de crredulidad (lo que ustedes llaman fe) lo que estrropea las grrandes emprresas.
—Sin embargo, permita al menos que mi hija lea la narración que ha compuesto a partir de la historia de Martin Waldeck.
—¡Ah! Eso es una historria real, pero la señorrita Wardourr es tan astuta e ingeniosa que la ha escrrito como un romance, como Goethe o Wieland la habrrÃan escrrito, doy mi sincerra palabrra.