El anticuario

El anticuario

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XXVII


Muchos grandes darían parte de sus tierras

por tener el orgullo y el mérito

de mendigar en buena sociedad.

The Beggar’s Bush

El viejo Edie se levantó con las alondras, y lo primero que hizo fue preguntar por Steenie y la libreta. El joven pescador se había visto en la necesidad de ayudar a su padre antes del amanecer, para aprovechar la marea, pero había prometido que, nada más regresar, entregaría la libreta, con todo lo que contenía, cuidadosamente envuelta en una lona, a Ringan Aikwood, para que se la diera a Dousterswivel, su propietario.

La matrona había preparado el desayuno para la familia, y, con la cesta de pescado al hombro, marchó con paso firme hacia Fairport. Los niños remoloneaban alrededor de la puerta, pues el día estaba despejado y soleado. La anciana abuela, de nuevo en su silla de mimbre junto al fuego, había retomado el hilado, completamente indiferente a los gritos y alaridos de los niños, y a la regañina maternal que había precedido a la dispersión de la familia. Edie había arreglado su equipaje y estaba resuelto a reanudar su vida errante, pero primero quiso despedirse con la debida cortesía de la anciana.

—Que tenga usted buenos días, comadre, y que sean muchos. Volveré para el final de la cosecha, y espero encontrarla sana y saludable.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker