El Monasterio
El Monasterio «¡Si hubierais visto a ese molinero! Era un hombre valeroso, a quien diez hombres no eran capaces de asustarle, y a quien era peligroso molestar».
(La iglesia de Cristo sobre el césped del valle).
Cuando Alberto entró en la fortaleza, era completamente de noche. En esa estación del año la comida se hacía a mediodía, y se cenaba ya con luz artificial. La primera de estas dos comidas se había hecho sin él; pero su ausencia, aunque contrariara a su madre, no le causaba ninguna zozobra, pues estaba acostumbrada a estas escapatorias de su hijo, a quien no imponía otro castigo que una ligera reprimenda.
