El Monasterio

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CAPITULO XVIII

«—Te daré —dijo el rey— dieciocho sueldos diarios y te nombraré jefe de mis guardias en el Norte.

»—Y yo —agregó la reina— te daré trece, que puedes cobrar cuando quieras, capitán».

GUILLERMO DE CLOUDESLEY.

En Glendearg no era permitido a las mujeres en aquellos tiempos tomar parte en la comida servida al prior de Santa María y a su séquito. La señora Elspeth estaba excluida por su condición y por su sexo; pero la regla no fue escrupulosamente observada esta vez, porque el padre Bonifacio dignose invitar a María Avenel y demás señoras de la casa a que permanecieran presentes durante la comida, y hasta les dirigió algunas frases de gratitud por la buena acogida que le habían dispensado.





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