El Monasterio
El Monasterio «—Te daré —dijo el rey— dieciocho sueldos diarios y te nombraré jefe de mis guardias en el Norte.
»—Y yo —agregó la reina— te daré trece, que puedes cobrar cuando quieras, capitán».
GUILLERMO DE CLOUDESLEY.
En Glendearg no era permitido a las mujeres en aquellos tiempos tomar parte en la comida servida al prior de Santa MarÃa y a su séquito. La señora Elspeth estaba excluida por su condición y por su sexo; pero la regla no fue escrupulosamente observada esta vez, porque el padre Bonifacio dignose invitar a MarÃa Avenel y demás señoras de la casa a que permanecieran presentes durante la comida, y hasta les dirigió algunas frases de gratitud por la buena acogida que le habÃan dispensado.
