El Monasterio
El Monasterio «Ya se ha firmado la paz, pensemos en el matrimonio».
(El Rey Juan).
Los fugitivos habían llevado al pueblo la noticia de la pérdida de la batalla, que produjo la consternación consiguiente en el monasterio.
El padre Felipe y otros frailes opinaban que el partido más prudente era emprender la fuga, y el tesorero propuso ofrecer los vasos de plata de la iglesia al oficial inglés para que se retirara. Solo el padre Eustaquio conservaba su valor y sangre fría.
