El Monasterio
El Monasterio «A orillas del Tweed encendieron fuegos tan grandes, que su vivo resplandor amortiguaba el de las estrellas».
(El viejo Maitland).
La noticia de que la viuda de Simón Glendinning había obtenido un salvoconducto, y de que, por consiguiente, no la despojarían ni del grano ni del ganado, no tardó en ser conocida en el patrimonio de Santa María y en sus inmediaciones. Entre las personas a cuyos oídos llegaron estos rumores, encontrábase una señora de más elevada alcurnia que Elspeth y que había sufrido desgracias mayores.
Esta era la viuda de Gualterio Avenel, esforzado guerrero, descendiente de una de las auténticas familias que vivían en la frontera de Escocia, en otra época poseedora de inmensas propiedades en la baronía de Eskdale, gran parte de las cuales habían pasado desde hacía mucho tiempo a otras manos; pero le quedaban aún grandes fincas rústicas en las inmediaciones de la abadía de Santa María casi todas en la orilla del Tweed junto al valle de Glendearg, en cuyo extremo se encontraba la torre de Glendinning. Esta familia ocupaba un puesto muy distinguido entre la nobleza de la provincia, y el respeto que inspiraba había aumentado ante el valor y el espíritu emprendedor de su jefe, Gualterio Avenel.
