Ivanhoe
Ivanhoe Habiendo expresado así su confianza en sí mismo, volvió grupas y deshizo el camino andado hasta bajar de la plataforma. Desde allí obligó al caballo a hacer marcha atrás, hasta alcanzar el extremo norte, donde permaneció estático en espera de su oponente. Esta muestra de habilidad hípica le valió de nuevo el aplauso de la multitud.
Aunque irritado por las recomendaciones que su adversario le había hecho, Brian de Bois-Guilbert no pasó por alto sus consejos, ya que su honor estaba demasiado comprometido como para no tomar todas las precauciones necesarias y asegurarse el triunfo sobre un oponente tan presuntuoso. Cambió su caballo por otro de probada bravura y fuerza. Escogió una lanza más resistente por si la anterior hubiera salido perjudicada de los encuentros que había tenido que soportar. Finalmente, apartó su escudo, que había sufrido algún deterioro, y recibió otro de manos de sus escuderos. El primero sólo iba adornado con el emblema general de los templarios, que representaba a dos caballeros montados en el mismo corcel, como símbolo de la pobreza y humildad de la Orden, cualidades que más tarde se transformaron en arrogancia y lujo y fueron a la larga la causa de su supresión. El nuevo escudo de Bois-Guilbert representaba un cuervo en pleno vuelo, portador de una calavera entre las garras y la leyenda Gare le Corbeau.