Ivanhoe
Ivanhoe En la descarada sugerencia del príncipe que aludía a la hija de Waldemar Fitzurse había diversos motivos, que iban desde la presunción y la despreocupación a las bajas mañas y la astucia. Por otra parte, deseaba borrar del pensamiento de su comitiva su indecente e inaceptable chanza sobre la judía Rebeca. Intentaba halagar al padre de Alicia, Waldemar, a quien temía y que en más de una ocasión se había mostrado descontento ante el desarrollo de los acontecimientos de la jornada. Contaban también sus deseos de captarse el afecto de la dama, porque Juan era tan licencioso de costumbres como desmesurado en su ambición. Pero además de estas razones, sentía deseos de indisponer al Caballero Desheredado (que ya le causaba una profunda repugnancia) con tan poderoso enemigo como era Fitzurse, como sin duda ocurriría si se daba el caso de que el vencedor escogiera a otra dama.
Y así sucedió, porque el Desheredado pasó sin detenerse junto al palco inmediato al del príncipe, ocupado por lady Alicia con el esplendor triunfal de su belleza y orgullo, y avanzando tan despacio como velozmente había galopado antes alrededor del palenque, pareció complacerse ejerciendo el derecho a examinar detenidamente las bellezas que adornaban el espléndido recinto.