Ivanhoe
Ivanhoe —Por san Dunstan —contestó Gurth—, no has dicho sino la triste verdad; salvo el aire que respiramos poco nos resta y todavÃa parece ser que nos ha sido concedido después de muchas dudas y únicamente con el deliberado propósito de hacernos aptos para soportar las cargas que llevamos a la espalda. Lo mejor y más sustancioso está destinado a su despensa, y lo más agradable, a su cama; los mejores y más valientes sirven como soldados a los tiranos extranjeros y blanquean con sus huesos tierras lejanas, permaneciendo aquà muy pocos con el deseo o el poder de proteger a los infortunados sajones. Dios bendiga a Cedric, nuestro dueño, que se ha portado como un hombre aguantando el golpe; pero ya viene para acá Reginald Front-de-Boeuf en persona y todos hemos de ver cuánto le disgustará la postura adoptada por Cedric… ¡AquÃ, aquÃ! —exclamó de nuevo elevando la voz—. ¡So, so! ¡Muy bien, Fangs! Ya los tienes reunidos ante ti. Sé valiente y tráelos, compañero.
—Gurth —dijo el bufón—, sé muy bien que me crees un imbécil. De lo contrario no serÃas tan loco como para colocar tu cabeza en mi boca. Una sola palabra ante Reginald Front-de-Boeuf o ante Philip de Malvoisin referente a lo que has hablado, lo que significa traición con los normandos, y eres porquerizo muerto… ColgarÃas de estos árboles para escarmiento de cuantos hablan mal de las autoridades.