Ivanhoe
Ivanhoe —Amigo Gurth —dijo—, me he confundido con aquellos hombres y ya sé a quién sirven y adónde se dirigen. Creo que no hay ninguna probabilidad de que maltraten a los prisioneros. Bien; si en este momento les atacaran tres hombres cometerÃan poco más que una locura; como buenos soldados saben lo que se traen entre manos y han colocado centinelas que les avisarán en cuanto alguien se les acerque; pero confÃo en reunir en poco tiempo tal cantidad de hombres que pueda entonces menospreciar sus precauciones. Los dos sois sirvientes y, según creo, fieles a Cedric el Sajón, amigo de los derechos de los ingleses. No han de faltar manos inglesas para ayudarle en esta coyuntura. Por lo tanto, venid conmigo mientras consigo más ayuda.
Anduvieron con prisa internándose en el bosque, en angustiosos resoplidos por parte del bufón y del porquerizo. No era propio del carácter de Wamba viajar en silencio.
—Creo —dijo, mirando el tahalà y el cuerno de los que todavÃa era portador—, que he visto el arco que ganó este hermoso premio, y desde luego no hace de ello tanto tiempo como de las Navidades.
—Y yo —dijo Gurth— creo haber oÃdo la voz del buen montero que lo ganó, que es la misma tanto de noche como de dÃa, y que la luna no ha envejecido tres dÃas desde que la oÃ.