Ivanhoe
Ivanhoe —Te creo —dijo el caballero—. Estoy acostumbrado a estudiar las facciones de la gente y en las tuyas puedo leer intenciones honradas. Por lo tanto, no voy a hacerte más preguntas y me limitaré a ayudarte a liberar estos cautivos oprimidos y, una vez conseguido, confÃo en que podremos separarnos conociéndonos un poco más y satisfechos el uno del otro.
—Asà que tenemos un nuevo aliado —le dijo Wamba a Gurth, porque una vez completamente equipado el fraile se habÃa trasladado al otro extremo de la cabaña y oÃdo la última parte de la conversación—. ConfÃo en que el valor del caballero será de mejor temple que la religiosidad del ermitaño o la honradez del momento, porque este Locksley parece un ladrón de venados y el clérigo un descarado hipócrita.
—Cálmate, Wamba —dijo Gurth—. Puede que sea como supones, pero si el mismo diablo coronado me ofreciera su ayuda para rescatar a Cedric y a lady Rowena, mucho me temo que no bastarÃa la religión para rehusar la oferta del demonio e impedirle que se alineara a mi lado.
El fraile ya estaba equipado como un perfecto montero, con espada y broquel, arco y flechas y un buen garrote a la espalda. Abandonó su celda a la cabeza de la partida y habiendo cerrado la puerta con cuidado, depositó la llave en un escondite del dintel.