Ivanhoe
Ivanhoe —Asà se hará —dijo Front-de-Boeuf. Y requirió a un criado para que acompañara a Wamba al aposento donde estaban confinados Cedric y Athelstane.
La impaciencia de Cedric habÃa aumentado en vez de disminuir con su confinamiento; iba de un extremo a otro de la habitación, con esa actitud de alguien que se dispone a cargar contra el enemigo o se prepara a entrar por la brecha abierta en el muro de una plaza sitiada. Unas veces hablaba para sà mismo y otras se dirigÃa a Athelstane, el cual aguardaba estoicamente el desenlace de la aventura mientras digerÃa sin perder la compostura el liberal almuerzo del mediodÃa. No estaba demasiado interesado en la duración de su cautiverio, puesto que habÃa llegado a la conclusión que todos los males de este mundo tienen su fin en el cielo.
—Pax vobiscum —dijo el bufón, entrando en el aposento—. La bendición de san Dunstan, san Denis y san Duthoc y la de cualquier otro santo sea para vosotros y con vosotros.
—Entrad sin temor —contestó Cedric al supuesto fraile—; ¿qué os ha traÃdo aquÃ?
—Ayudaros a bien morir —contestó el bufón.
—¡Es imposible! —exclamó Cedric sobresaltado—. ¡Aunque se trate de unos desalmados sin temor alguno, no se atreverán a ejecutar un gratuito acto de crueldad!