Ivanhoe
Ivanhoe La sangre que Ivanhoe habÃa perdido no impidió que sus mejillas se colorearan al darse cuenta de que habÃa traicionado incautamente su profundo interés por Rowena con su torpe intento para disimularlo.
—No querÃa hablar tanto de ella como del prÃncipe Juan —dijo—. Y también me gustarÃa tener noticias de un fiel escudero y saber por qué no me está atendiendo.
—Dejadme utilizar mi autoridad de médico —contestó Rebeca—. Os ruego que guardéis silencio y evitéis reflexiones que puedan perturbaros, mientras pongo en vuestro conocimiento aquello que queréis saber. El prÃncipe Juan ha suspendido el torneo y ha marchado a toda prisa a York, con los nobles, caballeros y clérigos de su séquito, después de haber hecho acopio de cuanto dinero pudo conseguir por cualquier medio. Se dice que quiere ceñir la corona de su hermano.
—No sin que haya quien luche en su defensa —dijo Ivanhoe, incorporándose en el lecho—, si existe un solo súbdito fiel en Inglaterra. Pelearé por los derechos de Ricardo contra los mejores…, contra uno o dos cada vez.
—Pero antes debéis recobrar fuerzas —dijo Rebeca tocando su hombro con la mano—, ahora debéis cumplir mis instrucciones y estaros quieto.