Ivanhoe
Ivanhoe Fue acomodado en la litera que le había traído desde las lizas, y se tomaron todas las precauciones para que viajara cómodamente. Sin embargo, en una circunstancia no pudieron valerle las habilidades a Rebeca. Isaac, como el rico viajero de la décima sátira de Juvenal, en todo momento temía ser robado, consciente de que constituía una buena presa tanto para los caballeros normandos como para los forajidos sajones. No es de extrañar que viajara a gran velocidad, y si cortos eran los altos en el camino, más lo eran todavía los refrigerios. Por eso adelantó a Cedric y Athelstane, que le llevaban varias horas de ventaja, y que se habían retrasado con el festín que tuvo lugar en el convento de san Withold.