Ivanhoe
Ivanhoe Comunicó estas impresiones a toda prisa a Ivanhoe y añadió:
—Por el bosque pululan gran número de arqueros, aunque pocos han abandonado sus sombras protectoras.
—¿Cuál es su bandera? —preguntó Ivanhoe.
—No llevan ninguna insignia de guerra, por lo que puedo ver.
—Bizarra novedad —murmuró el caballero—. Disponerse a asaltar este castillo sin hacer ondear ni bandera ni pendón… ¿Puedes ver quiénes les mandan?
—Parece ser un caballero que viste armadura completa —dijo la judía—. Es el único que va armado de pies a cabeza y parece dirigir todas las maniobras.
—¿Qué divisa lleva en el escudo?
—Algo parecido a una barra de hierro y un candado pintado en azul sobre un fondo negro.
—¡Una barra y un candado! —dijo Ivanhoe—. No sé quien pueda ser el que tal divisa ostenta, pero sí sé que podría ser la mía dadas las circunstancias en que me hallo. ¿Puedes leer el lema?
—Ya me cuesta el distinguir la divisa a esta distancia.
—¿No parece haber otros jefes? —exclamó el ansioso inquisidor.