Quintín Durward
Quintín Durward El castillo
Justo en el medio, se eleva un macizo edificio,
con puertas enrejadas, que impiden el paso a todo invasor.
Fuertes y robustas surgen las murallas almenadas,
y el foso se hunde en la profundidad.
Lenta alrededor de la fortaleza, corre el agua perezosa,
y altas en el aire, lucen las torrecillas vigilantes.
Anónimo.
Mientras así hablaban Durward y su nuevo conocido dieron vista a todo el frente del castillo de Plessis-les-Tours, que aun en aquellos peligrosos tiempos en que los poderosos se veían obligados a residir en lugares de gran fortaleza se distinguía por el extremo y celoso cuidado con que se le vigilaba y defendía.