Robin Hood
Robin Hood —Lo piensas. En una palabra, me importa un bledo la preciosa reliquia que me escondes con tanta persistencia; es el retrato del descreÃdo al que amas a pesar de mi voluntad, y ya tengo más que vista esa diabólica fisonomÃa. Ahora escuchadme bien, lady Christabel: nunca os casaréis con Allan Clare; antes que consentirlo os matarÃa a los dos con mis propias manos. Os casaréis con sir Tristán de Goldsborough… No es muy joven, es verdad, pero tiene algunos años menos que yo, y yo no soy viejo… No es muy guapo, también es cierto, pero ¿desde cuándo da la belleza felicidad en el matrimonio? Yo no era guapo, y sin embargo milady Fitz-Alwine no me hubiese cambiado por el más vistoso caballero de la corte de Enrique II; por otra parte, la fealdad de Tristán de Goldsborough es una sólida garantÃa para vuestra futura tranquilidad… No os será infiel; sabed que es inmensamente rico y muy influyente en la corte; en una palabra, es el hombre que me… que os conviene más desde todos los puntos de vista; mañana le enviaré vuestro consentimiento; dentro de cuatro dÃas vendrá a cumplimentaros él mismo, y, a fines de esta semana, seréis una gran dama, milady.
—Nunca me casaré con ese hombre, milord —gritó la joven- ¡nunca, nunca!
El barón se echó a reÃr.
—No se os pide vuestro consentimiento, milady, lo único que tenéis que hacer es obedecer.